Depresión: La rabia congelada


Si de algo se ha hablado en los últimos años, es de la depresión, hay diagnósticos médicos, sicológicos, hasta genéticos.
Pero ¿cuantas veces hemos escuchado que la depresión es rabia congelada por la incapacidad de aceptar que las cosas no salen como queremos?.
Este articulo no pretende ser un tratado  científico, puesto  que no soy sicóloga, no soy científica, pero si puedo decir que hoy día,. ¡yo no tengo depresión!, que la tuve y que quedo atrás, cuando acepte que las cosas no tienen porqué salir como yo deseo y que lo mejor que todo, es que no hay errores, ¡que la Divinidad siempre me dará lo que es mejor para mí!
Contar detalles esta demás, si hoy tu crees que tienes depresión ya sabes lo que se siente, para que te digo más. 
¡Es  la pura expresión del egoísmo! 
Egoísmo, es una palabra muy usada, en el diccionario la definen como: “amor excesivo e inmoderado que una persona siente por si misma y que le  hace atender exclusivamente su propio interés” 
Yo me pregunto ¿alguna vez el amor puede ser excesivo?, o será que a ¿aquello que llamamos amor es otra cosa, como apego, miedo, inseguridad, afán de controlar?
En Ho´oponopono no tengo que explicarme nada, no busco las causas, todo lo que me molesta, simplemente lo entrego para ser transmutado, pero hay veces que esa decisión, esa voluntad de entregar no se activa hasta que no me doy cuenta cuales son los mecanismos o memorias que he estado activando, por eso comparto contigo estas reflexiones.
La depresión es egoísmo y el egoísmo lejos de ser amor desmedido por uno mismo es desamor desmedido. Es vacío que quiere ser llenado con ser el centro de atención y de pedir, pedir y pedir que todo venga de afuera. Es centrarse en “Lo que no tengo y no me dan”.

¡El estado de victima en su mejor expresión!
Pero, ¡que le vamos a hacer!, ¡de allí venimos!; Todos hemos experimentado ese grado de exigencia en la primera infancia y  en ese momento era valido, pero ¿ahora…como adultos…?
Recuerdo nuevamente el principio “A lo que me resisto, persiste, lo que acepto se transmuta”. Si reconozco que estoy o he estado en esa situación, la acepto, es una memoria mía y no la rechazo, pero si hago el proceso de la entrega.
En los últimos talleres de Sanación del Niño interior, ha habido experiencias extraordinarias en el proceso de entrega, de memorias tan arraigadas que hubieran parecido imposibles de transmutar. Si no te es posible participar de los talleres, puedo orientarte a seguir el proceso, estos artículos te dan las primeras pautas.
Cuando finalmente entiendo que todo lo que esta en mi realidad no es sino la repetición de lo que ya conocía,  para hablar en términos cibernéticos, son programas de mi disco duro  que activo,  y que van formando lo que vivo día a día.
Alguna vez pregunte a mi maestra, sobre qué pasaba con la muerte, si todo es recreado por mi misma, ella me contesto “Morimos porque como humanidad, re-conocemos que existe la muerte”, igual pasa con los desastres naturales, tenemos memorias ancestrales, que han nacido con nosotros.
En este momento me pongo a pensar, en la historia bíblica de Adán y Eva, cuando Dios los crea les dice que vivirán para siempre y cuando ellos eligen desobedecer, graban ya las primeras memorias de temor, culpa y luego vendrá la memoria de  egoísmo y muerte con Caín y Abel. ¡Que increíble! Ver todos estos conceptos desde el ho´oponopono, a mí, me hace comprender cada vez mas.
Vuelvo entonces al tema de la depresión, ya entendí. Me deprimo por que no obtengo lo que quiero, entonces no es depresión, es pataleta infantil!!. 
¡Que simple! Suelto el deseo, me entrego… y llega la paz.
Alguna vez te conté  y te la cuento ahora  nuevamente,  la historia de cómo atrapan a los monos en la India; El cazador pone en el fondo de una vasija de barro de cuello angosto y muy pesada, un trozo de sal, el mono viene, mete la mano y empuña la sal, cuando quiere sacar la mano con el puño cerrado ya la mano no pasa por la boca angosta y el mono no puede correr porque la vasija pesa, entonces viene el cazador y lo atrapa sin dificultad ya que el mono es incapaz de soltar la sal y así obtener su libertad. 
Te parece conocida esa situación?, cuantos trozos de sal tengo empuñados?
Que ilógico ¿no? Perder la tranquilidad por un trozo de sal!!!!
¡Todo es cuestión de prioridades!
Te dejo con esta reflexión, hoy acepto que las cosas no tienen que salir como yo deseo, que la Divinidad siempre me dará lo que es mejor para mi, aunque en el momento yo no lo vea así y que ningún apego vale la pena de ser cambiado por la paz de vivir en estado de entrega constante.
“La paz comienza conmigo” y cuando la paz se instala en mi vida, todo lo demás llega por añadidura.
Lo siento, por favor perdóname
Te amo
Gracias
Ana María