KSHAMA

En el diccionario se describe a la Tolerancia como:

Actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias”

 

En Sánscrito, tolerancia se dice Kshama y tiene un significado mucho más vasto…

 

…Sin paciencia y la capacidad de tolerancia, uno se vuelve espiritualmente débil. Tal debilidad lleva a malos sentimientos, pensamientos indeseables y actos impropios. Esta virtud se cultiva mejor bajo circunstancias adversas, y por lo tanto uno debe recibir los problemas con alegría, en lugar de considerarlos molestos. Así, los momentos de aflicción, y un entorno de dolor y sufrimiento ofrecen la oportunidad ideal para el desarrollo del Kshama…         Sathya Sai Baba

 

En Hebreo Shama una palabra parecida significa, observar, oír atentamente, discernir, ser testigo, ser obediente, entender…

 

Te das cuenta que hay un rasgo común en las tres definiciones : no resistencia.

El observador, sólo observa, no interviene, no opina, no juzga, solo observa, acepta, quien tolera no se resiste, simplemente acepta con serenidad, si hay rasgo de queja o de critica deja de ser tolerancia.

 

En Ho´oponopono hay un principio, afín a la tolerancia…

 

“A lo que me resisto, persiste, lo que acepto se transmuta”

 

La tolerancia es un estado de verdadera aceptación, la aceptación no es victimización, es muy distinto tolerar que soportar, la tolerancia siempre va unida a la paciencia, es una elección libre e inteligente.

 

Dice la enseñanza, que la tolerancia se cultiva mejor en tiempos de adversidad, y es que la “no resistencia” es el secreto, si nos movemos en la vida con tolerancia, nos haremos fuertes, no con la fortaleza física, sino con la fortaleza del carácter verdadero.

 

Toda rigidez es intolerancia, pero también puede ser intolerancia el faltar a las reglas establecidas, seria intolerancia a la autoridad.

 

Más que tener definiciones sobre la tolerancia me gustaría hacer una auto indagación en que campos de mi vida soy intolerante, y te puedo asegurar que en muchos.

 

Allí, radica el trabajo que estoy haciendo y de verdad es profundo¡¡

 

Algo que observado es que la tolerancia y la humildad van de la mano, es necesario ser humilde para aceptar.

Cuando creo que “no lo merezco”, «que soy injustamente tratada por la vida”, “que estoy limitada en mis deseos”, estoy siendo soberbia y por supuesto intolerante: ¡No acepto¡.

 

En este momento de reflexión puedo decirte que creo que la clave de la felicidad esta en Kshama, y no digo tolerancia porque la palabra en español no llega a la vastedad de la palabra Kshama.

 

Kshama es profunda aceptación con alegría, es serenidad, es liberación.

 

Muchas veces recibo criticas y ¡UY¡, mi ego salta pero mi entrenamiento constante me dice ¡acepta¡, y trato de tener presente que si alguien me dice algo negativo, en primer lugar yo lo estoy reconociendo por lo tanto yo lo tengo en mi memoria, y luego he aprendido a agradecerlo, ya que si la memoria o error no se me muestra, ¿como podré limpiarlo?, solo puedo trabajar con aquello que sé que tengo.

 

Lo hago, y al hacerlo me libero, me libero cuando dejo de juzgar, cuando estoy atenta a eliminar la critica de mi pensamiento y de mi palabra.

 

Una vez mas: recuerdo que Kshama se fortalece en la adversidad.

 

Es muy común que en los talleres, algunas personas se resistan al escuchar que somos cien por ciento responsables de todo lo que esta en nuestra realidad.

 

Pero esta resistencia desaparece cuando finalmente nos damos cuenta que al aceptarlo, también fortalecemos la capacidad de generar cambios, y eso nos da libertad y paz.

 

He comenzado un trabajo intenso y sincero para llegar a esta forma de tolerancia que es un fruto del amor verdadero. Me cuesta, si, pero estoy trabajando en ello, y recordando las veces que escuche decir a mi Maestro ¡No lo intentes: HAZ!

 

Que tengamos paz más allá de todo entendimiento

 Divino Creador, Padre, Madre, Hijo, los tres unidos como solo Uno, Te entrego todas mis memorias de soberbia, de resistencia para que tu las transmutes en luz.

 Enséñame a iluminar mi vida con Kshama y la alegría de la aceptación.

 ¡Y así se ha hecho!
 

Lo siento, por favor perdóname
 


Te amo,  Gracias

 
Ana Maria
 

 Aloha  Ke Akua


“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”
 

Ho´opo Boletín de Septiembre 2015

“El todo es más que la suma de las partes”. Aristóteles

 

Yo tengo corazón, cerebro, piel, etc. pero la suma de todas esas partes

no conforman lo que yo soy, yo soy más que un cuerpo y sus órganos, yo

soy más que mis pensamientos y mis sentimientos, yo soy más que la

suma de mis partes: yo soy EL YO.

 

(…)Septiembre es un mes de cambio, cambia la estación y en este lado del

mundo, llega la primavera con el florecimiento de la naturaleza, en otros

lugares el otoño trae otro tipo de renovación…

 

En la vida también tenemos épocas de cambio y no siempre nos gustan, lo

importante es movernos en armonía con ellos.

Por ejemplo envejecer es ineludible, es un cambio que nos llegará sí o sí.

Mientras estemos vivos, nuestro cuerpo irá envejeciendo.

 

Lo importante es encontrar la paz a temprana edad para no llegar a la vejez

llenos de miedos y tratando de parecer jóvenes por fuera pero llenos de temor

por dentro.

 

Nuestro rostro va reflejando la actitud que hemos tenido ante la vida.

 

Un rostro lleno de paz es bello, y para tener paz es necesario desapegarse,

muchas veces derrotarse y siempre aceptar.

 

Desapegarse no es renunciar, desapegarse es saber disfrutar de lo que tiene

cuando se tiene, pero no condicionar nuestra felicidad con el hecho de tener

esto o aquello.

 

Hace algunos años aprendí a derrotarme ante lo ineludible. Derrotarse no es

abandonar, derrotarse es dejar de resistir.

 

En la resistencia está el sufrimiento.

 

Queremos hijos perfectos, pareja perfecta, trabajos y logros perfectos y no se

dan…

 

Entonces seguimos resistiéndonos a aceptar esta realidad y sufrimos, nos

frustamos.

 

Derrotarse es liberador.

 

Finalmente la aceptación es la base de la paz. Si aceptamos que las cosas no

salgan como queremos, estaremos en armonía siempre.

 

La aceptación siempre está acompañada de la humildad.

 

Somos seres únicos, perfectamente imperfectos. Y nuestras imperfecciones

son el motor que nos empuja a mejorar. Mientras mantengamos en la mira que

la perfección casualmente radica en todo aquello que nos parece imperfecto,

porque es eso lo que nos impulsa y nos hace buscar algo mejor.

 

Cada que me sorprendo haciendo una crítica mental o verbal sobre el

comportamiento de alguien, me recuerdo a mi misma que para poder reconocer

los errores, lo haré con mis propias memorias, las mismas a las que

seguramente me falta limpiar.

 

Si tengo conflicto con alguien, o con alguna situación, ineludiblemente el error

está en mí, y es consecuencia de una falta de limpieza.

 

El Ho´oponopono es una herramienta de paz, aprendemos a mirar hacia dentro,

no para criticarnos ni flagelarnos por nuestros errores, sino más bien, para

repararlos.

 

Te decía que la aceptación va acompañada de la humildad. Y es que la

humildad es como una delicada flor llena de suavidad, flexibilidad y belleza.

 

Es por falta de humildad que nos resistimos a los cambios, a los fracasos y que

pensamos que somos superiores con relación a esto o aquello.

 

Somos parte del todo y a la vez somos el todo, con sus luces y sus sombras.

 

Nos separamos cuando juzgamos llenos de soberbia porque para hacerlo

tenemos que estar “fuera”, y ese estar fuera es muy frecuente.

 

Para sentirnos culpables nos separamos, para sentirnos superiores nos

separamos, para creer que estamos en nuestro derecho de criticar nos

separamos, incluso nos separamos cuando creemos que ¡vamos a ayudar a

alguien!

 

¡No! la ayuda no es para alguien más, siempre es para nosotros mismos, si

vemos a un animalito hambriento, nos apresuramos a alimentarlo, sin darnos

cuenta que lo que buscamos es tranquilizarnos a nosotros mismos al ver que

ya no sufre más.

 

Sólo estamos unidos cuando la vibración del amor suave y sutil nos integra a

todo y a todos, cuando sentimos en nosotros la alegría o el dolor, y esa misma

unión con todo, nos ayuda a armonizarlo.

 

Comenzamos septiembre y podemos renovarnos, somos parte de la naturaleza,

somos una célula del universo, sincronicémonos con su vibración, mejoremos

nosotros y al hacerlo estaremos mejorando nuestro entorno y contribuiremos

con la conexión armoniosa, con la existencia misma.

 

Que tengamos paz, más allá de todo entendimiento.

 

Divino Creador, Padre, Madre, Hijo, los tres unidos como solo

Uno, te entrego mis memorias de soberbia, frustación y dependencia para

que Tú, las transmutes en luz.

 Enséñame a sincronizarme con el fluir de la vida y la armonía del

Universo.

 ¡Y así se ha hecho!

 Lo siento, por favor perdóname

 Te amo, Gracias

 Ana Maria

 


Aloha  Ke Akua



“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”
 


 

 

 

Ho´opo Boletín de Julio 2015 : Trabajando la Humildad

Mi Maestro dijo alguna vez:

(…) “A la pregunta «¿Quién es usted?», estas personas

concentradas en la ciencia responderían diciendo: Soy un

cuerpo que contiene aproximadamente 45 litros de agua, cinco

litros de cal, plomo suficiente para hacer nueve mil lápices,

suficiente fósforo para once mil cerillas y la cantidad de hierro

que hay en un clavo de cinco centímetros de longitud». Verían

que todo esto solamente cuesta unas cien rupias (un dólar

ochenta), pero en realidad, aunque gastaran diez millones de

rupias no podrían hacer un cuerpo humano, porque, como lo

dirían los espiritualistas, el cuerpo humano ha nacido de la

voluntad divina, tiene vida debido al poder divino y puede

actuar como resultado de la gracia divina…”

 

Somos un milagro, una gota de Dios, impulsados por Su soplo de

vida, y eso es suficiente para mantenernos en estado de humildad y

gratitud.

 

Hace poco conversando con una amiga, le comentaba que mientras

más información me llega, más me doy cuenta de lo poco que en

realidad sabemos.

 

Hablamos y con cada palabra estamos creando y no nos damos

cuenta de eso, no sabemos por ejemplo que más rápido que la

velocidad de la luz, es la velocidad del pensamiento, y nuestro

pensamiento crea, acaso ¿somos selectivos en lo que pensamos?

 

Si dejamos que nuestros pensamientos se disparen como caballos

desbocados, pronto seremos presas de la angustia, en cambio si

comenzamos a educar nuestra mente podremos en algún momento

llegar a tener una paz duradera.

 

Convivimos con diez millones de formas de vida diferentes y unas y

otras se complementan, ¿cuántos tipos de seres vivos habitan en

nuestro organismo?

 

¿Cuántas envolturas energéticas cubren nuestro cuerpo?, ¿Qué

sucede mientras dormimos?¿De dónde vienen los sueños?

 

Esto último me lleva a hacer un paréntesis para contarte algo que

recordé y es una conversación muy interesante que tuve con el

Padre Manuel Marzal, él fue un sacerdote jesuita, pero a su vez

antropólogo, y un día me comentaba cómo le sorpredía, cuando los

campesinos de los pueblitos que muchas veces visitaba,

le hablaban de sus sueños, con Jesús, la Vírgen o los santos, y

me decía que le sorprendía, porque él, siendo sacerdote nunca

había tenido un sueño de ese tipo y que los campesinos, simples y

llenos de fe eran bendecidos con esos sueños.

 

Lo que sucede es que hay sueños y sueños, cada vez que

soñamos con seres Divinos el sueño toma la característica de

revelación.

 

Podemos soñar muchas cosas de acuerdo a lo que hacemos

durante el día, pero hay sueños que son especiales, esos son los

sueños de revelación.

 

No es fácil soñar con seres o representaciones Divinas y cuando

eso sucede quedamos impactados positivamente.

 

Nada que venga de Dios despertará miedo en nosotros, Dios, la

Divinidad sólo nos confiere paz.

 

Todo lo demás son enredos de nuestra propia mente… Cierro el

paréntesis.

 

Es importante diferenciar la información, de la sabiduría.

 

Podemos pasar una vida entera acumulando información, leyendo

libro tras libro, teoría tras teoría, pero si una parte de esa

información no se transforma en experiencia de vida, nunca

llegaremos a la sabiduría.

 

A todos nos falta mucho por aprender. Pero por lo menos

pongamos en práctica lo que sabemos. Si ponemos en práctica

una sola enseñanza, y llegamos a transformarla en parte de

nosotros, todas las demás vendrán a acompañarla, me gusta

siempre recordar que entender es suspender las conductas

equivocadas, si he suspendido una conducta equivocada es que

algo he entendido.  

 

Si me paso diciendo todo el día “Te amo, gracias” para borrar mis

memorias equivocadas, pero no hago un esfuerzo en dejar la

crítica y el juzgamiento, será como tratar de llenar de agua una taza

con hueco.

 

Cada vez que decimos “Te amo, gracias”, estamos entregando

memorias para que sean transmutadas en luz, la luz que recibimos

será como encender una bombilla en una habitación en donde

hemos acumulado muchas cosas, cuando la luz se enciende recién

podremos ver el desorden y el caos en la habitación, y será

momento para comenzar a ordenar y desechar lo que no nos

sirve.

 

Ese darnos cuenta de lo mucho que nos falta por ordenar, nos

llenará de humildad, la humildad es un camino muy largo ya que la

soberbia tiene muchas caras, la soberbia de la erudición, de la

cultura, de la riqueza, de la belleza, de la fuerza física, de la

juventud, y el más difícil de vencer: la soberbia del conocimiento

espiritual.

 

Mi trabajo constante es con la humildad, ya que es lo que más me

cuesta, una y otra vez tengo que esforzarme y trabajar en ella.

 

Hay una historia que leí en un libro de Graciela Bustos, (y que he

compartido contigo en alguna oportunidad) que se me quedó

grabada y viene a mi memoria cada vez que me encuentro como

hoy día, dándome cuenta de lo mucho que me falta por limpiar.

“ El hombre de la historia, contaba que su padre había sido

carpintero y que pasaba mucho tiempo puliendo la madera de

los muebles que construía, pulía y pulía y cuando parecía que

la madera era como un vidrio liso, todos pensaban que el

trabajo estaba listo; luego, este artesano, tomaba un balde de

agua y lo vaciaba sobre la madera y la dejaba secar, entonces

todas las astillas que aún quedaban escondidas se levantaban,

el trabajo de pulido se reiniciaba nuevamente…

¡Hasta que quede como vidrio! decía su padre, y continuaba

repitiendo el proceso, hasta que después de un tiempo la

madera ya no tenía astillas y quedaba como vidrio”.

 

Tú y yo estamos en este trabajo de pulido, y los baldazos de

agua que nos caen, revestidos de dificultades y retrocesos,

ayudan para que las astillas se levanten y que nos demos

cuenta de que aún no estamos listos e iniciaremos el pulido

nuevamente.

 

Muchas veces nos sentimos dueños de la verdad y nos

creemos con la autoridad de juzgar o criticar, ¡es allí en donde

es bueno detenernos y recordar de dónde venimos, y cuánta

limpieza nos falta aún por hacer!

 

Que tengamos paz, más allá de todo entendimiento.

 

Divino Creador, Padre, Madre, Hijo, los tres unidos como solo

Uno. Te entrego todas la memorias ocultas que son como las

astillas que faltan pulir, para que Tú las transmutes en luz.

 

Lléname de gratitud pero sobre todo de humildad.

 

¡Y así se ha hecho!

 Lo siento, por favor perdóname

 Te amo, Gracias

 Ana Maria


Aloha  Ke Akua



“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”
 


 

 

 

 

Nota:   Quisiera agradecerte a ti y a todos por su constancia en asistir a los talleres, cada taller es una experiencia única de la que todos salimos fortalecidos y aclarados.

Que la luz nos llegue a todos

Ana Maria

 

¡SOLA NO PUEDO!

Mientras mayor disposición demostremos a depender de un Poder

Superior, mayor será nuestra… independencia real.

                                                           Doce pasos y doce tradiciones, p. 39

 

Durante gran parte de mi vida, creí llevar sobre mis hombros todo el peso y eso

resultó agotador y angustiante, cuando finalmente entendí que dependía de

mí el dejar esa carga sobre los hombros de Dios y simplemente volverme un

instrumento y no un hacedor, entonces todo pareció fluir y lo que es mejor:

¡Todo fue posible!

 

Hemos sido dotados de libre albedrío, es decir que tenemos la capacidad de

elegir, entre ser hacedores o instrumentos.

 

Si lo hacemos desde el ego, o sea identificándonos con la mente, el cuerpo

y los sentidos, entonces seremos hacedores y por lo tanto sujetos a la ley de

causa y efecto.

 

Si lo hacemos desde nuestro verdadero ser y cada acto se transforma en

entrega, la acción será nuestra, el resultado de Dios, y adiós a la carga

kármica.

 

Recuerdo cuando era pequeña y, entre las compañeras de colegio repetíamos

la advertencia que escuchábamos a los adultos “Dios te va a castigar”.

 

Con esas palabras se construyen muros altísimos que nos alejan de nosotros

mismos.

 

Esa energía absoluta a la cual llamamos Dios, Poder Superior, Energía

Cósmica, Infinito etc., es una energía de amor absoluto, verdadero, constante,

sin condicionamientos y a la cual todo pertenece, estamos inmersos en

ella y está en todo momento vibrando en amor.

 

¿Cómo podría una existencia así, tener emociones pequeñas como rabia, o

deseo de castigar?

 

Cuan ignorantes podemos ser al comparar algo totalmente infinito e

incomprensible para nuestra pequeña mente (mundana, física, limitada), con

los pequeños sentimientos y reacciones humanas.

 

Preferimos depender de la pastilla para los nervios, del tabaco para la

ansiedad, del alcohol para relajarnos, de la catarsis para desahogarnos, en vez

de depender de nuestra propia divinidad.

 

Siempre serena, siempre inafectada y sin condicionamientos.

 

Ese Poder Superior al que se refiere el párrafo de inicio, “es, está, habita,

es parte de mí y de tí.”

 

Sólo tenemos que conectarnos con él.

 

Mi búsqueda comenzó desde muy pequeña, esa búsqueda no obtuvo

resultados en un comienzo, luego me llevó tantas veces a la India, al Medio

Oriente, sin saber que la respuesta estaba ¡tan cerca!, ¡qué ilusa! (…) lo que

puedo decir a mi favor es que fui perseverante, pero quizá no totalmente

honesta.

 

¿Porque digo que no fui honesta?, porque lo que yo buscaba en un principio era el control y el poder, y para nada la entrega.

 

Este camino espiritual no es algo así como una máquina que te viene con un

manual de instrucciones, no, todo lo contrario, es algo que al comienzo no

entiendes, te complicas, te caes, dudas y reniegas de lo aprendido, pero si

continúas repitiendo una y otra vez la enseñanza en algún momento se derriba

la barrera y ¡zas! lo llegas a comprender, no con el intelecto, sino con el

corazón.

 

Entonces te darás cuenta que comprender es suspender las conductas

equivocadas, el miedo, la rabia, la compulsión y la codependencia.

 

Si todo lo que has aprendido te lo explicas claramente, con la razón pero aún

tienes miedo, ira y angustia, es que aún no has comprendido, sólo lo has

registrado como información.

 

En mis artículos repito una y otra vez, lo hago para mí misma y lo comparto

contigo, es en esta repetición, que en algún momento se dará la comprensión.

 

Finalmente entenderemos que solos no podemos, que si queremos avanzar

y llegar al estado de paz, necesitaremos asociarnos y confiar en ese poder

superior que habita en cada uno de nosotros, porque de lo contrario el camino

siempre será tortuoso, difícil e incompleto.

 

Hoy recuerdo a Carmen, mi amiga que ya no está en este plano, a ella una vez

su hijo de 35 años le dijo: “ Mamá, ya he logrado todo lo que quería, tengo

varios premios internacionales, tengo el trabajo que quería, me casé con la

mujer que amaba, y aún me pregunto ¿es esto todo lo que hay?…

 

Hasta que no hagamos la conexión interna, el vacío estará presente en nuestra

vida, y esa conexión se logra con la entrega.

 

Para mi, encontrar el Ho ́oponopono, fue encontrar la herramienta de la

entrega y la confianza total en mi ser superior, es simple, directa y lógica

y no es necesario andar por los rincones flagelándote o haciendo análisis

interminables de lo que causó este u otro trauma, simplemente lo entrego y

deja de estar en mis manos, ¡Uf, que alivio!!

 

Para comenzar basta con hacer una primera entrega y ver que bien nos va,

entonces nuestra confianza crecerá y seremos capaces de seguir entregando

hasta que llega un momento en el que ya nada nos pertenece, todo queda

entregado y nos convertimos en el instrumento.

 

Sólo es necesario un pequeño ejercicio de humildad y tratar, no negar algo que

no hemos experimentado, sólo tratar.

 

Entonces comprobaremos que hemos estado haciendo esfuerzos

innecesarios pensando que solos podíamos, y no es así, la verdad es que para

lograr la paz duradera, es necesario la entrega incondicional a nuestro Ser

Superior.

 

Que tengamos paz, más allá de todo entendimiento.

 

 

Divino Creador, Padre, Madre, Hijo, los tres unidos como solo Uno. Te

entrego todos mis temores y mi soberbia para que Tú las transmutes en

luz.

Enséñame a derrotarme y después levantarme tomada de tu mano una y

otra vez.

 

¡Y así se ha hecho!

 Lo siento, por favor perdóname

 Te amo, Gracias

 Ana Maria


Aloha  Ke Akua



“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”
 

Desavenencias y Humildad

 En el último taller recordé una historia muy hermosa.


 El hombre de la historia,  contaba que su padre había sido carpintero y que pasaba mucho tiempo puliendo la madera de los muebles que construía, pulía y pulía y cuando parecía que la madera era como un vidrio liso, todos pensaban que el trabajo estaba listo; luego,  este artesano,  tomaba un balde de agua y lo vaciaba sobre la madera y la dejaba secar, entonces todas las astillas que aun quedaban escondidas se levantaban y trabajo de pulido se reiniciaba nuevamente.


 ¡Hasta que quede como vidrio!  Decía su padre,  y continuaba el repitiendo el proceso, hasta que después de un tiempo la madera ya no tenia astillas y quedaba como vidrio.


 

El trabajo espiritual es parecido, cuando creemos que hemos pulido todas las astillas, nos cae un baldazo de agua, y ¡oh Dios mío, las astillas se levantan!

Hacen unos días recibí uno de esos baldazos inesperados y miles de astillas se mostraron,  así que tuve que volver al pulido con humildad.

Es bueno recibir estas lecciones, eso me recuerda una vez más,  que soy un ser humano imperfecto y que valgo porque existo. Tan solo eso.

Todos tenemos esas imperfecciones que se nos muestran para que continuemos con la limpieza, al mostrarse nos dicen “no te la creas”, sigues siendo tú.

Es más difícil este “recordar nuestras raíces”,  cuando nos sentimos aptos para calificar y juzgar a nuestros semejantes.

 Nunca es afuera, siempre es por dentro.

Sea lo que sea que estamos calificando, desaprobando y criticando. No es afuera, siempre es por dentro, porque si yo no lo tengo en la memoria, no hay forma que lo reconozca.

Si no veo la vida de esta manera, dejo la humildad de lado,  y es solo con humildad que llega la paz.

 Si alguien me dice que estoy equivocada, prefiero aceptar que puedo estarlo y permitirme corregir, si me cierro pensando que siempre tengo la razón ¿Cómo podría corregir mis errores?

Que importa si tengo la razón o no, más sabio es dejar abierta la posibilidad de que tengo algo que corregir y así ir puliendo las astillas que se levantan.

Cuando creo que no puedo más, que no puedo dejar mi ego de lado, recuerdo una frase de mi maestro:

«CUANDO HAYAS HECHO TODO LO QUE PUEDAS Y NO SEA BASTANTE, LLÁMAME;  SIEMPRE ESTOY LISTO PARA REDOBLAR TUS ESFUERZOS CON MI GRACIA» SSB

En todo grupo humano, llega un momento en que hay desavenencias, mas aún cuando es un grupo familiar, hay un secreto que pocos conocen, cuando hay desavenencias, siempre el más inteligente, es el que cede.

Y no me refiero a inteligencia intelectual, sino mas bien a la inteligencia emocional que es el privilegio de aquellos que saben cultivarla y acrecentarla.

La humildad y la inteligencia emocional van de la mano, esa famosa frase que dice:

“Solo sé que nada sé”

La escuchó Platón,  de su maestro Sócrates y nos habla de la humildad de estos grandes pensadores.

En la época que nos ha tocado vivir o en el pasado reciente ha habido grandes y humildes seres humanos, como Gandhi,  el Dalai Lama, La Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela y  también, muchos  otros seres que sin ser grandes lideres espirituales dejan una escuela de amor y humildad en su pequeño núcleo familiar.

La soberbia siempre es miedo disfrazado, en cambio la humildad reposa en la confianza.

La confianza se fortalece cada día en la aceptación, el perdón y la entrega.

 La aceptación comienza cuando aceptamos que las cosas no tienen porqué salir como nosotros queremos, siempre serán diferentes, vuelvo a recordar que cuando hago planes los hago sobre situaciones estáticas y el mundo esta en continuo movimiento.

El perdón esta presente cuando acepto que valgo porque existo y que soy un ser humano imperfecto, susceptible a mejorar.

La entrega es fluir con la vida,  sin poner resistencia y descubriendo a cada momento lo bueno que viene de ese orden Divino,  en donde no existen los errores.

Hoy quisiera recordar y tratar de practicar  la oración mas bella y humilde: La oración de San Francisco.


Señor, 
hazme un instrumento de tu paz:

allí donde haya odio, que yo ponga el amor,

allí donde haya ofensa, que yo ponga el perdón;

allí donde haya discordia, que yo ponga la unión;

allí donde haya error, que yo ponga la verdad;

allí donde haya duda, que yo ponga la fe;

allí donde haya desesperación, que yo ponga la esperanza;

allí donde haya tinieblas, que yo ponga la luz;

allí donde haya tristeza, que yo ponga alegría. 

 

Señor,  haz que yo busque:

consolar y no ser consolado, 

comprender y no ser comprendido, 

amar y no ser amado.

 

Porque:

dando es como se recibe, 

olvidándose de sí es como uno se encuentra, 

perdonando es como se recibe el perdón, 

y muriendo es como se resucita a la Vida.  

 

¡Y así se ha hecho!


Lo siento, por favor  perdóname


Te amo, 
Gracias


Ana María

 


Aloha  Ke Akua



“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”
 


¡Aleluya año 2013, año de la Lucidez!


“Señor dame la lucidez para reconocer que son mis memorias as que aparecen ante mis ojos a cada momento, ayúdame a aceptarlas y con Tu Luz Divina transmútalas en mi interior”.

 

El Despertar de la conciencia es el eslabón que busca nuestro interior para entrar en armonía con uno mismo y con el universo…”

 Rafael Quijada

 

…La mayor resistencia que encuentro  en mi empeño de llegar al punto cero, es reconocer que todo aquello que juzgo y rechazo en mis semejantes  es – ni mas ni menos- que una memoria mostrándome un aspecto a trabajar.

Cuando finalmente acepto este principio, encuentro paz y me conecto nuevamente con mi YO SOY.

 

Acá una anécdota que quisiera compartir con ustedes:

 

Antes de terminar el año fui invitada por un sacerdote, practicante del Ho´oponopono y asiduo concurrente a los talleres, para hacer  un taller en su parroquia. Fueron alrededor de 40 personas  las que llegaron a participar de esta nueva experiencia.

De pronto entre los oyentes, pidió la palabra un señor que dijo ser un católico practicante y que rechazaba lo que yo estaba exponiendo, por ser “enseñanzas de otra religión”

Mi primera reacción fue sentirme agredida;  casi inmediatamente, mi subconsciente (niño interior-unihipili), me hizo notar que lo que acababa de escuchar era simplemente mi propia rigidez mostrándose ante mis ojos: yo era 100% responsable de lo que estaba experimentado.

 Entonces mi fastidio se transmutó en gratitud y pude aceptar y utilizar esa intervención para poner límites a mi exposición ya que me estaba dirigiendo a una audiencia diferente, y me di cuenta que debía ir muy lentamente, para que el 100 % de responsabilidad se abriera camino entre las creencias  impuestas por una educación en donde sólo habían víctimas y victimarios; el resultado fue muy gratificante y finalmente todos quedamos llenos de paz.

Te amo, Gracias!!

 

Vivir en armonía,  es el resultado del esfuerzo de vivir el YO PRIMERO; es decir, mi realidad comienza en mi y termina en mi, ya que “el mundo es lo que yo pienso que es”

 

…Un día llego un peregrino a la entrada del pueblo en donde Lao Tse vivía, acercándose al sabio , preguntó ¿Maestro, como es la gente de este pueblo? Lao Tse respondió con otra pregunta: ¿Cómo era la gente del pueblo de donde vienes?

El peregrino respondió: era gente muy buena y servicial.

Pues así la encontraras acá también, ya que la gente es como tu crees en tu corazón”…

 

Una vez reconocido el 100% de responsabilidad, viene la reconciliación y el perdón.

Por favor no confundan el perdonar con fraternizar. Me refiero a que si yo soy conciente que es con mis memorias que reconozco que determinada persona tiene una conducta equivocada, entonces entrego esa memoria para que la inteligencia divina la transmute. Hasta aquí todo bien: yo borraré la memoria que  se activa con la conducta de dicha persona y a continuación tomo distancia! Que quiere decir esto, que yo puedo reconocer que mi memoria ha reconocido el acto de robar, pero una vez entregada para ser transmutada no le pido al ladrón que cuide mi casa!!!

 

El Ho´oponopono es una forma de vida, personal, íntima, reservada; es la relación maravillosa de mi Yo con mi Yo Soy.

Es serenidad, estabilidad, humildad y entrega.

 

Este año que comienza he entregado a la inteligencia Divina mi vida entera y en esa vida están todos y cada uno de ustedes: Compartimos una sola existencia y deseo de todo corazón que esa existencia nos conecte a todos en una inmensa guirnalda de amor!

 

Lo siento, por favor perdóname

Te amo

Gracias

Ana María Araníbar de Gallo

Enero 2013

 

La práctica es lo que realmente importa en la espiritualidad. La erudición es una carga, y muchas veces hasta un impedimento. En tanto se crea que Dios está lejos, en templos y lugares sagrados, sentiremos a la religión como una carga y un obstáculo. Pero instálale en tu corazón, y te sentirás ligero, aliviado e incluso fuerte. Es como una canasta de comida – cuando se la transporta sobre el hombro parece pesada; hasta te sientes demasiado débil para acarrearla. Pero siéntate cerca de un arroyo y come el alimento de la canasta – si bien el peso de la comida no ha disminuido, te sientes más fuerte y alegre. Eso es consecuencia de haber ingerido el alimento. Haz lo mismo con la idea de Dios. No la lleves sobre el hombro, sino ‘adentro’. Las escrituras enseñan: “Dios es en verdad el aliento vital de cada alma.” Por eso, practica el vivir en Su Gloria, en Su recuerdo, en Su contemplación, cada momento de tu vida”.          

SSB