NACIMIENTO

…“Cuando nació Jesús, tres reyes árabes fueron a verlo, estaban llenos

de gran regocijo al ver al recién nacido.

Ya para regresarse, el primer rey dijo a María:

– Madre, has dado a luz a un niño que ama a Dios.

El segundo rey dijo:

– Madre, has dado a luz a un niño que será amado por Dios.

El tercer rey dijo:

– Madre María tu hijo no es diferente de Dios, ambos son una misma

cosa…”          Sathya Sai Baba

 El nacimiento es el inicio de una vida, tú y yo iniciamos nuestra vida cada día,

cada mañana al despertar nacemos al resto de nuestra vida.

Lo ideal es que cada despertar también sea un madurar y poco a poco dejar

las características infantiles del egoísmo, la dependencia, la rabia, el miedo y la

queja.

 

Para nacer cada día a la gratitud y la alegría, será necesario la aceptación.

 

La aceptación es ese estado de “no resistencia” en donde nos movemos dentro

de la dirección como van sucediendo los acontecimientos, pero con la

confianza de estar siendo dirigidos a donde debemos llegar.

No es un estado de abandono, todo lo contrario, es sacarle provecho a todo

para ir avanzando en nuestra conquista de la paz.

 

Siempre te he comentado que el Ho´oponopono es una forma de vida, basada

en la aceptación total.

Cuando decidimos aceptar que todo lo que está en nuestra realidad no es otra

cosa que reacción, reflejo y resonancia de nuestras propias memorias,

tomamos la responsabilidad y dejamos la victimización y la dependencia.

 

Tomar la responsabilidad es aceptar y también es liberarse, todo depende de

cómo utilicemos nuestras memorias, entonces nuestro destino está en nuestras

manos. ¡Nacemos a la libertad!!

 

Hemos estado acostumbrados a dejar la responsabilidad en otras personas sin

darnos cuenta que todo está creado por nosotros mismos.

 

Tratamos de disculpar nuestras conductas equivocadas pensando o diciendo

que ¡fuimos obligados a comportarnos así!, frases como “lloro porque me tratas

mal”, “tú me dejaste solo por eso hice tal o cual cosa”, “mi depresión es porque

no me amas”, y la más irresponsable de todas…”¿Y qué tiene de malo?”, esa

pregunta es en sí misma una respuesta, si tienes que formularla es porque no

estás seguro de que sea algo bueno.

“Y qué tiene de malo tomarme unos tragos”, “y qué tiene de malo salir con mis

amigas”, y qué tiene de malo etc. etc., nada es malo si está de acuerdo con tu

consciencia, y te repito: si tienes que formular la pregunta, es que ya sabes la

respuesta…

 

En ese estado de responsabilidad, la auto indagación se hace constante y

mientras más nos conozcamos a nosotros mismos mayor será nuestra

comunicación con nuestro YO verdadero.

¿No es un maravilla?, todo comienza y termina en mí…

 

“Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma”

Nelson Mandela

 

Cuando finalmente logramos la comunicación armónica con nosotros mismos,

nuestra comunicación con lo Divino se hace fácil, lo divino está y vive en ti y en

mí, esperando ser descubierto.

 

Al estar en armonía con nosotros mismos, los conflictos y las quejas

desaparecen, porque todo conflicto tiene su nacimiento en nuestro interior.

 

Por más que pienses que las cosas te suceden, no es así las cosas suceden

en tu interior.

Imagínate que vas por la calle y una persona desconocida te dice algo

negativo, seguramente lo miras y lo dejas pasar sin mayor conflicto.

Pero si quien te dice algo negativo es tu enamorado, ¿qué sucede?, ¡te sientes

criticada y ofendida!

Es cómo lo trabajaste internamente como fue asimilado, todo sucede en tu

interior y se combina con tus propias memorias.

 

Te das cuenta que tú decidiste asimilar de tal o cual forma, y para que algo te

ofenda, antes tienes que haberlo interpretado a través de tus memorias que

son tu marco de referencia.

 

Si estoy en armonía, no importa lo que digan de mí, yo sé quién soy y cómo

estoy, las palabras no me afectan, a no ser que yo voluntariamente decida que

me afecten.

 

Responsabilidad es libertad, yo elijo cómo sentirme, y si voy por el camino del

amor o del miedo.

 

Finalmente cuando la comunicación conmigo sea total también lo será con Dios

y entonces pensaré, sentiré y creeré que nunca estuve sola que siempre fui

una parte del todo, una parte de Dios, con los mismos poderes y capacidades

para hacer de mi vida un verdadero paraíso de paz.

Que esta navidad sea el nacimiento de nuestra propia comprensión de la

Divinidad en nosotros y que tengamos paz, más allá de todo

entendimiento.

 

Divino Creador, Padre, Madre, Hijo, los tres unidos como sólo Uno. Te

entrego todas las memorias de conductas egoistas e infantiles para que

Tú las transmutes en luz.

 Enséñame a amarme y amar el Dios en mí, y llegar finalmente a entender

que Dios y yo somos uno.

 


¡Y así se ha hecho!
 

 
Lo siento, por favor perdóname
 


 Te amo,  Gracias

  
Ana Maria
 

 Aloha  Ke Akua




“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”