Necesidades y Deseos

No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.

Buda

 Hace poco te hablaba de las necesidades y los deseos, las necesidades son naturales, básicas para la supervivencia, y ellas al combinarse con nuestras memorias activas, crean deseos.

 Y digo con nuestras memorias activas, porque si bien es cierto todos tenemos miles de millones de memorias, no están todas activas.

 Un hombre que vive en un caserío en la selva, tendrá la necesidad de vivienda, y con sus memorias activas deseara cierto tipo de vivienda adecuada para el lugar en donde vive.

 Será diferente si se trata de hombre de ciudad, o del algún lugar del ártico o un país tropical.

Ni que decir si se tratara de una vivienda de alguien de las altas esferas económicas.

 Hay una frase muy interesante y es esta:

 El lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad.

COCO CHANEL

 Lo que significa esta frase, interesante y reveladora, es que nos creamos falsas necesidades.

 Las necesidades son comunes a todos, los deseos no.

 Lo que sucede es que toda necesidad jala “la carreta” del deseo y esa carreta esta sostenida por cuatro ruedas, dos de ellas son de placer y dos de dolor y cuando no se cumplen nuestros deseos se activan las memorias de frustración.

 Es decir si satisfacemos nuestros deseos tendremos placer, de lo contrario vendrá la frustración.

 El problema con los deseos es que son interminables, por cada deseo satisfecho, generamos diez deseos más, entonces el peso sobre nuestra “carreta” podría hacerse insostenible.

 Eso no quiere decir que dejemos de producir, podemos tener proyectos y llevarlos a cabo sin miedo, con fe y con entusiasmo.

 Pero sin presiones y expectativas exageradas.

 Cuando entramos en la vorágine de los deseos interminables, entramos en un estado constante de velocidad más conocido como estrés.

 Muchas veces te he relatado la historia de cómo atrapan a los monos en la India, y a pesar que la he repetido mucho, cada vez que la recuerdo me hace bien.

Cuando un cazador quiere atrapar a un mono, lleva al bosque, una pesada vasija de barro, de boca angosta, adentro coloca un trozo de sal, el mono al descubrirla, mete la mano y empuña la sal, lo que le dificulta sacar la mano, y por el peso de la vasija ya no puede correr, entonces el cazador se acerca y lo atrapa sin dificultad.

 El mono es incapaz de soltar su deseo y pierde su libertad y hasta la vida.

 ¿Cuántos deseos habré empuñado en mi vida?,¿Cuánto dolor habré experimentado, siendo incapaz de liberarme, con tan solo soltar?

 Hoy en día el mundo esta comunicado, y cada día se crean nuevos productos, nuevas modas, nuevas comodidades y adelantos, el consumo es común a todos, confundiendo deseos con necesidad.

 Mientras menos avance espiritual tenemos, nuestros deseos son mas abundantes, indiscriminados y ostentosos.

 Es más feliz, quien menos deseos tiene.

 Un día, una viaje amiga me comentaba, que había pasado toda su juventud acumulando cosas y ahora esas mismas cosas la mantenían atada.

 Se refería a que casi no salía de su casa,  para cuidar su objetos de plata y obras de arte. Años tras, las amas de casa soñaban con tener objetos de plata para usar y adornar sus casas, luego para cuidar de no ser robadas, se llenaron las ventanas de rejas, las puertas de candados y fue necesario pagar seguridad para resguardar esos objetos, que se habían convertido en: “el trocito de sal en la vasija”.

 Ese trocito de sal también podría ser, “me paso horas y horas extras en el trabajo, para asegurar el futuro de mi familia”, y podría ser, que esa unidad familiar se rompa por tu ausencia.

 Los deseos también tienen que ver con vivir en el pasado y el futuro, las necesidades se expresan en el presente.

 Cuando nos colocamos en el presente hay paz.

 En este momento podemos detenernos y observar.

 ¿Que necesidad tengo acá y ahora?

 Lo más probable es que no tenga ninguna.

 Cuantos deseos revolotean por mi cabeza: ¡Mejor no me preguntes¡

 Bueno trabajaré en ellos, trataré de aceptar y entregar, gracias al Ho´oponopono, tengo la herramienta perfecta para hacerlo.

 Que tengamos paz, mas allá de todo entendimiento.

 

 

Divino Creador, Padre, Madre, Hijo, los tres unidos como solo Uno. Te entrego todas mis necesidades y deseos para que tu los transmutes en luz.

Enséñame a reducir mis apegos y fortalecer mi entrega.

 ¡Y así se ha hecho!

 
Lo siento, por favor  perdóname


 Te amo,
 Gracias


 Ana María

 


Aloha  Ke Akua



“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”